Acerca de Trendhim
Trendhim fue fundada en 2007 por dos compañeros de estudios de 18 años, Sebastian Petersen y Mikkel Andersen. Martin Eden, el tercer socio, se incorporó más tarde. Con un capital inicial de 30.000 euros, obtenidos repartiendo periódicos, haciendo arreglos florales y trabajando como carteros, los jóvenes emprendedores pusieron en marcha una tienda online de accesorios para hombre.
En 2012 ampliaron la oferta de la tienda con su propia marca: Lucleon. Desde entonces, Trendhim ha lanzado otras 12 marcas.
En 2020, Trendhim vendió el 60 % de la empresa al fondo de capital riesgo Priveq.
¿Por qué optasteis por la vía del capital riesgo en lugar de vender la empresa a un comprador estratégico?
Cuando iniciamos el proceso, estábamos abiertos a ambas opciones. No queríamos cambiar muchas cosas. Teníamos un concepto y un negocio que funcionaban muy bien, así que el modelo de capital riesgo tenía quizás más sentido.
¿Ha cambiado vuestra percepción de lo que es un fondo de capital riesgo ahora que os habéis asociado con uno de ellos?
Pensaba que sería algo muy rígido y tenía miedo de que entráramos en un sistema repleto de procedimientos prestablecidos y hojas Excel a cumplimentar; pero la realidad suele ser distinta cuando estás allí. Son personas normales con las que puedes mantener conversaciones normales. Tenemos mucha más libertad de la que me imaginaba. No queríamos perder en ningún momento nuestro ADN, y Priveq lo respeta totalmente.
Ahora estamos más dispuestos a asumir riesgos y tenemos un enfoque de mercado más agresivo, porque nos dejamos llevar menos por las fluctuaciones. El fondo confía totalmente en nuestra organización y en las personas que la dirigen.
Muchas empresas de comercio electrónico experimentaron un boom durante la pandemia. ¿Cómo están las cosas ahora que el mercado se ha normalizado?
Estamos en una posición estable, pero, por supuesto, no estamos experimentando las mismas tasas de crecimiento que el año pasado, y eso creo que es sano. Es sano para todos nosotros, puesto que nos proporciona un poco de realidad. Al fin y al cabo, los árboles no crecen hasta el cielo y, ahora que el mercado se ha normalizado, hay que separar el trigo de la paja, lo cual inevitablemente nos fortalecerá de cara al futuro.
¿Ha cambiado la operativa diaria desde la entrada del capital riesgo?
En absoluto. Seguimos siendo el mismo equipo directivo, solo que hemos madurado un poco y hemos introducido mejores estructuras y procesos, y la organización ha crecido y se ha hecho más fuerte. Ha habido un poco más de claridad y dirección estratégica, y una perspectiva a más largo plazo. Ahora estamos más dispuestos a asumir riesgos y tenemos un enfoque de mercado más agresivo, porque nos dejamos llevar menos por las fluctuaciones. El fondo confía totalmente en nuestra organización y en las personas que la dirigen. Hablamos regularmente con ellos de asuntos estratégicos en el marco de un intercambio constante paralelo a las reuniones de nuestro consejo de administración, y siempre contestan al teléfono cuando les llamamos. Por lo demás, tenemos mucha libertad. Y es que hemos encontrado un socio que cree en nosotros.
Ahora que lleváis un tiempo trabajando con un fondo de capital riesgo, ¿cuáles crees que son los puntos fuertes más importantes de este modelo de financiación?
Si tuviera que nombrar los más importantes, serían sin duda la perspectiva a largo plazo, las discusiones estratégicas y la tolerancia al riesgo. Compartimos riesgos, logros, éxitos y fracasos en nuestros esfuerzos por alcanzar unos objetivos compartidos. Esto nos da mucha tranquilidad.
¿Qué consejo le daría a alguien que está considerando vender una participación mayoritaria a un fondo de capital riesgo?
Que no subestime el proceso de venta de su empresa. No es chasquear los dedos y ya está. La empresa tiene que estar preparada para afrontar este proceso. Y se necesita un equipo muy cualificado para dirigir el proceso, tanto a nivel interno como externo. Tienes que estar preparado para gestionar bien tanto el proceso en sí como la nueva realidad que viene después. Pasas de ser uno o dos propietarios a entrar en una alianza estratégica. Es algo que tienes que tener claro que quieres hacer y estar preparado para ello. Para mí ha merecido totalmente la pena, tanto a nivel empresarial como personal.
¿La alianza con una empresa de capital riesgo ha supuesto algún cambio importante en vuestra estrategia u objetivos?
En realidad, la estrategia no ha cambiado. Seguimos siendo la misma empresa dedicada a crear el máximo valor para el consumidor, pero entrar en una asociación de este tipo significa ampliar la perspectiva y tener a gente con mucho talento a tu lado.
De todos es conocido que los fondos de capital riesgo operan mayoritariamente en base a datos. ¿Han impuesto obligaciones estrictas de información?
Esto es algo que uno siempre teme como empresario: que la burocracia nos acabe restando valor. Pero somos una empresa muy basada en datos y hemos sabido determinar lo que realmente tenemos que comunicar a nuestro socio, así que no perdemos tiempo en informar sobre hechos irrelevantes.
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